Su destino fue marcado desde el día de su nacimiento, la pista húmeda y los 150 k/h ocasiono que un vehículo color azul oscuro impactara sobre los metales grises del automóvil de su padre, la presión de la chatarra en el vientre de su madre hizo nacer a Elizabeth a sus 7 meses de gestación, y dicho evento fue como un carcajada de la vida, de esas de las que ni tu ni nadie puede escapar.
Al ser la chiquilla huérfana Elizabeth fue al hogar de sus tíos maternos y su tía caro se comprometería en memoria de su hermana criar a Elí como su propia hija así fue, y desde chica caro se dio la tarea de pensar en el porvenir y bienestar de esta niña. Buenos colegios, las mejores academias, vacaciones al extranjero, pero Elí sentía ese profundo vacio de abrazar a su madre el día de acción de gracias, de saber cómo era el sonido de su voz, como sería su madre muy molesta, sentimientos inalcanzables de esos que muchos tenemos y no retribuimos, banalmente porque somos humanos.
A sus 15 años de edad encontró una pasión, no como la de tener una madre pero si muy fascinante para distraer y ocupar algunos espacios de su mente, hacerlo suave como su piel.
El ballet.
Su tu-tu blanco y sus licras purpura la hacen volar, las notas clásicas, sus ojos ámbar y su liso cabello castaño claro, son la inspiración perfecta para pintores, fotógrafos, escultores y dementes sin fin como yo.
Ken es su novio es coreógrafo y no se resistió a tan bella dama.
1, 2,3 zapatillas de punta.
1, 2,3 perfil arriba…
1, 2,3 zapatillas de punta…
Todo un centro de atención al recorrer el piso de madera del salón.
Ya con 21 años Eli y ken tienen su propia agencia de baile, y proyectos de vida en común. Y un sueño anhelado por la bella Elizabeth ser madre, como dicen hay mucha información genética que se hereda quiere conocer a su madre en ella misma, y a su hija darle lo que una tía por mas que lo intente no puede llenar.
Vamos a ser padre exclamo en un grito de emoción, un abrazo, un beso.
7:00 pm la pista esta húmeda, ken conduce a 150k/h un vehículo gris impacta con el auto donde se traslada un matrimonio, una vida a punto de nacer, y miles de sueños.
Otra carcajada de la que ellos tampoco pueden escapar.
Al ser la chiquilla huérfana Elizabeth fue al hogar de sus tíos maternos y su tía caro se comprometería en memoria de su hermana criar a Elí como su propia hija así fue, y desde chica caro se dio la tarea de pensar en el porvenir y bienestar de esta niña. Buenos colegios, las mejores academias, vacaciones al extranjero, pero Elí sentía ese profundo vacio de abrazar a su madre el día de acción de gracias, de saber cómo era el sonido de su voz, como sería su madre muy molesta, sentimientos inalcanzables de esos que muchos tenemos y no retribuimos, banalmente porque somos humanos.
A sus 15 años de edad encontró una pasión, no como la de tener una madre pero si muy fascinante para distraer y ocupar algunos espacios de su mente, hacerlo suave como su piel.
El ballet.
Su tu-tu blanco y sus licras purpura la hacen volar, las notas clásicas, sus ojos ámbar y su liso cabello castaño claro, son la inspiración perfecta para pintores, fotógrafos, escultores y dementes sin fin como yo.
Ken es su novio es coreógrafo y no se resistió a tan bella dama.
1, 2,3 zapatillas de punta.
1, 2,3 perfil arriba…
1, 2,3 zapatillas de punta…
Todo un centro de atención al recorrer el piso de madera del salón.
Ya con 21 años Eli y ken tienen su propia agencia de baile, y proyectos de vida en común. Y un sueño anhelado por la bella Elizabeth ser madre, como dicen hay mucha información genética que se hereda quiere conocer a su madre en ella misma, y a su hija darle lo que una tía por mas que lo intente no puede llenar.
Vamos a ser padre exclamo en un grito de emoción, un abrazo, un beso.
7:00 pm la pista esta húmeda, ken conduce a 150k/h un vehículo gris impacta con el auto donde se traslada un matrimonio, una vida a punto de nacer, y miles de sueños.
Otra carcajada de la que ellos tampoco pueden escapar.





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